“Mi consulta esta centrada en el bienestar integral de las mujeres, dejando de lado la violencia que la cultura de dietas ejerce sobre nuestros cuerpos”
Hola, soy María Galicia.
Nutrióloga, feminista y, antes que nada, alguien que ha estado en tus zapatos.
Antes de acompañarte a sanar tu relación con la comida y tu cuerpo, yo tuve que hacerlo conmigo misma. Sé lo que es sentir que tu cuerpo es un campo de batalla y que, busques donde busques, parece que nadie te entiende.
Mi historia con el sistema de salud
Durante años viví en carne propia lo que significa transitar por un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) y habitar un cuerpo con endometriosis.
Conocí el dolor físico y emocional. Pero, sobre todo, me estrellé contra una realidad brutal: nuestro sistema de salud no está diseñado para escuchar a las mujeres.
Salí de muchísimos consultorios médicos sintiéndome juzgada, ignorada y con la culpa de que, según ellos, todo se resolvía con analgésicos o perdiendo peso. Experimenté esa violencia médica de primera mano: diagnósticos punitivos, minimización de mis síntomas y el agotamiento profundo de sentir que mi voz no importaba.
Fue entonces cuando me di cuenta de algo que lo cambió todo: el problema nunca fuimos nosotras, es el sistema.
Por eso decidí crear un espacio distinto
Mi propia recuperación me llevó a transformar mi forma de ejercer la nutrición. Decidí construir el lugar seguro que a mí me habría gustado encontrar cuando estaba más confundida y adolorida
Hoy trabajo desde la Alimentación amable. ¿Qué significa esto para ti?
- Es un espacio libre de violencia: Tu dolor menstrual no es “normal” y tus síntomas merecen ser investigados, no minimizados.
- Es neutro en peso: Tu valor, tu salud y tu progreso jamás se medirán por un número en la báscula.
-
Es sensible al trauma: Respeto tu historia, tus ritmos y tus límites. Aquí no hay regaños, dietas restrictivas ni castigos.
En estos más de 5 años de experiencia, he acompañado a más de 400 mujeres a recuperar su soberanía corporal, gestionar su salud hormonal y reconciliarse con la comida desde la compasión y la ciencia.
Si alguna vez sentiste que en el consultorio no te escuchaban, que todo lo reducían a tu talla, o que tenías que vivir resignada al dolor, quiero decirte algo muy importante:
Yo te creo. Tu dolor es válido. Y aquí estás a salvo.
